Estas últimas semanas, en las que he estado trabajando para poner en marcha el blog (no sin una gran ayuda, gracias Álvaro Faiña), sin ser consciente de ello, he estado siendo víctima de mis propias palabras.

Ya os he hablado en varias ocasiones de una de las grandes características del pensamiento Lean: la eliminación del despilfarro. Sin embargo, por mis ganas y empeño de eliminarlo de mi día a día me ha ocurrido lo que le sucede a muchas empresas que comienzan a implantar un sistema Lean. Me he centrado en eliminar Muda y como consecuencia he obtenido Muri y Mura. No, no me he vuelto loca, estoy hablando de las 3 M de Toyota.

Las 3 M de Toyota

Las 3 M de Toyota hacen referencia a tres tipos de despilfarro:

Muda o “sin valor añadido” se refiere al tipo de despilfarro más común (actividades que no aportan valor, exceso de inventario, tiempos muertos, movimientos extras…).

Muri o “sobrecarga del trabajo del personal o de las máquinas” hace referencia al exceso o sobreproducción. Cuando se fuerza al personal o a las máquinas más allá de su límite natural, exigiendo más volumen de trabajo del que pueden asumir, de manera que puede afectar a la calidad del resultado.

Mura o “desnivelado” se refiere a la producción irregular a causa de no tener correctamente nivelados los procesos, por lo que se ocasiona exceso de producción en algunos puntos y carencia en otros. Es el resultado de tener Muda y Muri.

Si nos centramos en optimizar al máximo un proceso concreto, sin ser capaces de ver el conjunto, tendremos como resultado un proceso muy ágil que frenará en seco en el siguiente paso y probablemente se creará un cuello de botella. Es decir, tendremos una producción irregular y fluctuante con más tiempos muertos.

La solución que se propone en el Toyota Production System queda recogida en uno de sus 14 Principios: Principio 4:“Nivele la carga de trabajo (Heijunka)”.

¿Qué es Heijunka?

Heijunka es un término japonés que puede traducirse como “nivelado de la producción” o “nivelación”.

heijunkaEl Toyota Production System afirma que tan negativo es el exceso de tiempos muertos y actividades que no aportan valor, como la sobreproducción en sus procesos, ya que la sobreproducción por si misma causa más desperdicios. En palabras de Taichi Ohno:

“La tortuga, más lenta pero más constante causa menos desperdicio y es mucho más deseable que la liebre veloz que corre y se adelanta pero luego se detiene de vez en cuando a echar una cabezada. El Sistema de Producción Toyota sólo puede llevarse a cabo cuando todos los trabajadores se convierten en tortugas”

O como se diría de manera mucho más sencilla en el Refranero Español “Vísteme despacio, que tengo prisa”.

Por tanto, el cuarto principio del TPS apuesta por una producción nivelada, sin excesos y sin defectos, que puede conseguirse por medio del análisis de la demanda y los procesos, así como a través de un uso equilibrado de personal y máquinas.

En realidad, los beneficios de evitar la sobrecarga laboral van mucho más allá de la simple lógica de que hacer algo rápido y bajo presión aumenta la posibilidad de cometer errores. La preocupación por el empleado, el cliente y la sociedad en su conjunto es uno de los rasgos que caracteriza el sistema de producción de Toyota.

Afortunadamente, en los últimos años está creciendo el interés de las organizaciones por el bienestar de sus trabajadores. Hoy en día no solo importa atraer, sino también retener el talento, aunque en este campo aún queda mucho por hacer.

Heijunka en el ámbito personal

¿Os ha ocurrido alguna vez centraros mucho en un nuevo proyecto o actividad y al tiempo daros cuenta de que habéis dejado de lado otros asuntos importantes?

Comenzaba este artículo confesando que he sido víctima de mis propios consejos. En las últimas semanas me he centrado demasiado en trabajar en el blog y aprovechar el tiempo al máximo, descuidando otros aspectos de mi vida que son muy importantes para mí, como el deporte y el descanso ¡qué importante es el descanso! Eliminar las actividades que no aportan valor de nuestro día a día no significa utilizar absolutamente todos los minutos de los que disponemos para hacer algo productivo. A veces, el descanso es nuestro mejor aliado. Nos renueva, nos proporciona energía y nos ayuda a afrontar las dificultades de otra manera.

Nivelar nuestra propia producción nos ayuda a sentirnos equilibrados. Todo ser humano tiene unas necesidades básicas: las fisiológicas (descanso, alimentación…), las de seguridad (trabajo, salud…), las necesidades de afiliación o afecto (amistad, amor…) y las de reconocimiento y autorrealización (respeto, éxito, moralidad…). Centrarse voluntariamente en satisfacer sólo algunas de estas necesidades, descuidando otras, rompería ese equilibrio o armonía que se produce cuando dedicamos el tiempo necesario a todos los aspectos importantes de nuestra vida.

Pero equilibrar nuestros propios procesos no es cosa fácil. Todos hemos sentido en alguna ocasión ese remordimiento de haber desperdiciado toda una mañana durmiendo o bien nos hemos arrepentido de haber comido demasiado. Seguro que alguna vez hemos sentido una punzada de culpabilidad al recordar que llevamos tiempo sin hacer por ver a un amigo o hemos pensado “llevo toda la tarde trabajando y no he jugado con los niños”. La clave: coherencia y fuerza de voluntad.

En ocasiones es bueno dejarse llevar por los impulsos, por las sensaciones o los sentimientos, pero es importante que, como norma general, nos guíe la razón, de manera que no seamos esclavos de nuestros impulsos.

En la entrada Kaizen o mejora continua ¿Aprovechamos bien nuestro tiempo? nos centrábamos en analizar los tiempos muertos que existen en nuestro día a día y en cómo aprovechar el tiempo al máximo. Ahora, la reflexión que os propongo es ¿cuántos aspectos de mi vida descuido por excederme en otros?

“El exceso es el veneno de la razón” (Francisco de Quevedo).

¡Contadme vuestra opinión! 🙂

(Fuente imagen: https://pixabay.com/)